Según trascendió se volvieron horrorizadas por lo que vieron en la Semana de la Moda de Milán. Anne Hathaway Las modelos que lucían los vestuarios de las mejores marcas de alta costura eran extremadamente delgadas. Meryl Streep, la otra estrella de la segunda entrega de la icónica película, la acompañó. Y no dudó en apoyar a su colega de cartelera. Hathaway impulsó un cambio en los estándares de belleza en la secuela al pedir a los productores que no contrataran modelos excesivamente delgadas.
Así que con esa información se sabe que mucho de lo que se vio y qué no y qué sí, por cierto, era lo que caracterizaba a la historia. El estreno mundial de “El diablo viste a la moda 2” está programado para el 1 de mayo en un contexto en el que la discusión sobre representaciones auténticas y saludables en el cine y la moda cobra una importancia renovada.
El foco no estará únicamente en el glamour de la moda, sino también en sus contradicciones. Y en ese cambio ha tenido un papel clave Hathaway que generó debates entre el equipo y marcó un punto de inflexión en el tratamiento de los personajes. Preocupada por el impacto que la película podría tener en la imagen corporal. La actriz buscó evitar que el filme perpetuara ideales nocivos en la industria.
Pidió que la película reflejara cuerpos más diversos y saludables, alejándose de la imagen de "talle 0" que tanto se criticaba (y a la vez se promovía) en la primera entrega. Meryl Streep la llamó "una mujer admirable" por este gesto.
Rechazo
Si bien hace un par de semanas la guionista y escritora Chloé Wallace disparaba también alimentando el polémico debate con sus opiniones. Wallace opinó en su Instagram con frases tan demoledoras como "me tiene escandalizada. “Tengo mucha rabia. Tengo mucha comparación. Tengo mucha obsesión. Y estoy muy cansada, muy triste, muy enfadada”, señaló la cineasta Chloé Wallace en Instagram, donde ha expresado su malestar por los nuevos cuerpos de actrices como Demi Moore, Emma Stone o Margot Robbie.